Industria Audiovisual en Espanha

Da Redação SICOM PET,
por Laura López Vargas
– estudante colaboradora da Espanha

Nunca antes se habían consumido tantos produtos audiovisuales como en la actualidad, el proceso de transformación resulta bastante complejo debido a numerosos factores que están alterando el tradicional sistema de vida de la maquinaria audiovisual. 
La Ley General de Comunicación Audiovisual (LGCA) del 31 de marzo de 2010, ha modificado radicalmente la industria audiovisual en España. 2010 fue un año clave para introducir elementos hasta ahora inéditos en la industria española como la prohibición de emitir publicidad en la Televisión Pública Española y la vía libre a la participación accionarial en más de una concesionaria que ha provocado ya todo un terremoto con la fusión de Telecinco y Cuatro (dos de las principales cadenas en abierto españolas). 
Estos nuevos procesos de concentración configuran un panorama empresarial semejante al que impera en países como Francia, Alemania o Reino Unido, donde encontramos diversidad de canales en propiedad de muy pocas manos. Esta concentración tiene aspectos muy negativos si tenemos en cuenta que a fin de cuentas el mensaje que el público recibe está construido por el mismo grupo de personas para diferentes audiencias y para la totalidad de los medios de comunicación, esto se traduce en un mensaje homogéneo que dista mucho de la transparencia informativa. La calidad del mensaje puede verse seriamente alterado si estas grandes concentraciones se siguen llevando a cabo tanto en España como en otros países vecinos.
El mercado audiovisual, centrado hasta hace poco tiempo en la televisión analógica, está migrando sus contenidos hacia nuevas plataformas tecnológicas tales como internet, telefonía móvil o la TDT, por ello, también la nueva televisión demanda profesionales capaces de liderar el modelo de televisión del futuro, formados para gestionar nuevos formatos de entretenimientos, técnicas de programación y comercialización en estas tecnologías.
Es de esperar que las nuevas reglas del mercado se impongan finalmente y acaben situando al negocio en una posición jurídica y de explotación similar a la de otros países europeos, mientras tanto, el sector tiene que afrontar el panorama actual y adaptarse al nuevo marco legal para la prestación de servicios, así como superar los retos del futuro, conviviendo con un modelo lleno de interrogantes en relación al negocio de las licencias y su arrendamiento o la sostenibilidad del modelo actual en las televisiones públicas, autonómicas y municipales.
El 3 de abril de 2010 se completó el apagón analógico culminando una transición al digital que abriría una nueva era audiovisual en España marcada por la multiplicación de canales y la fragmentación de audiencias, con el consecuente juego de alianzas y fusiones que aún hoy continúa.
Al multiplicarse las opciones que, con la llegada de la TDT, tiene el espectador, la fragmentación televisiva ha alcanzado su máximo apogeo, esto explica que las cadenas tradicionales hayan obtenido sus mínimos anuales. En cuanto a la publicidad y tras varios años consecutivos con retrocesos en cifras de inversión el año 2011 ha logrado estabilizar los números del año anterior con una cifra estimada alrededor de los 2.400 millones de euros, con un posible crecimineto del 2% más que en años anteriores.
El consumo individual de televisión (43% del total) sigue siendo el mayoritario seguido del consumo en pareja (39%) y en grupo (18%). Pese al empuje de nuevos soportes, el consumo de televisión crece de forma muy significativa para alcanzar los 234 minutos por perdona y día, confirmando que hasta el momento, internet y las nuevas tecnologías no afectan negativamente al visionado televisivo tradicional.

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